El cava, como todos los vinos, tiene un período óptimo de consumo. En el caso de nuestros cavas, este período va de los 18 a los 24 meses a partir del momento de degüelle, según el tipo de cava. Como norma general, los cavas que envejecen más tiempo en rima también disfrutan de un período óptimo de consumo más largo.

Por eso, todos nuestros cavas llevan la marca "AD" - Acabado de Degollar -, junto con la fecha exacta de esta operación. Esta transparencia garantiza a los consumidores que siempre pueden degustar nuestros cavas dentro de su período óptimo de consumo.

El proceso de degüelle se realiza al final del ciclo de envejecimiento en rima y, en nuestro caso, justo antes de despachar a los canales de distribución. Después de un envejecimiento de hasta 36 meses, se remueven las botellas manualmente hasta que lleguen a la posición vertical, cuando el sedimento de la segunda fermentación se encuentra en el cuello de la botella.

Se congela el cuello de la botella para que, al quitar el tapón provisional, el sedimento congelado salga disparado, dejando un vino limpio, transparente y sin poso. A continuación, se añade el licor de expedición que determina el nivel de azúcar del cava final: de 3-5 g/litro de azúcar residual en el caso de nuestros cavas Brut, o de cero gramos por litro en el caso de los Brut Nature.